Previo a su paso por El Salvador, jugó para el Bangú de su país y luego llegó a tierras cuscatlecas en donde actuó para el FAS, Sonsonante, Alianza y Marte. Dado a conocer en tiquicia con los del Marte tras varios intensos duelos ante el fútbol tico en la desaparecida Copa de la Fraternidad Centroamericana, el Saprissa se hizo con sus servicios para 1971, pronto, compaginó de manera extraordinaria con futbolistas de la talla de Edgar Marín, Hernán Morales y Carlos Solano, entre otros, que hicieron de la artillería saprisista una verdadera máquina de anotaciones.
Odir hizo la gran parte de su carrera en el Saprissa, aunque tuvo un leve paso como jugador por Alajuelense y Limón más su llegada al Herediano en 1977 en donde añadió a los cetros conseguidos con los josefinos de 1972, 1973, 1975 y 1976 el del 1978.
Precisamente, el título de 1978 lo consiguió con una modalidad que el fútbol costarricense había olvidado ya que, siendo aun jugador activo, debió asumir un rol de técnico, fue el primero de sus campeonatos al mando del banquillo florense ya que lo conseguiría después en 1981, 1985, 2012 y 2015, sumándole también el cetro con Alajuelense como estratega en 1983. Todos a excepción de la conquista de 1981 teniendo la particularidad de que se lograron en condiciones adversas, llegando como emergente y logrando el campeonato en menos de 15 partidos para el cierre.
Al día de hoy, Odir Jacques es como jugador el tercer extranjero con más goles conquistados con un total de 82 y como técnico es el número 11 con más partidos dirigidos con 388, además de ser el que más títulos de liga consiguió con un total de seis, teniendo su propia historia con el Herediano en donde logró cinco de esos seis cetros siendo el técnico más ganador en la historia de los flores; asimismo iguala en el registro de más títulos en torneo de liga costarricense a su extécnico en el Saprissa en los años 70s, Marvin Rodríguez.
Como estratega además dirigió aparte de florenses, manudos y morados, al Cartaginés, San Carlos, Pérez Zeledón, Turrialba y Liberia aparte de su paso por la Selección Nacional en el primer tramo de la eliminatoria rumbo al mundial de México 1986.
Sus 126 en El Salvador y sus 82 en Costa Rica lo consagran como uno de los jugadores extranjeros más importantes en el istmo centroamericano, además, su paso como técnico exitoso en el fútbol costarricense lo marcan como un legendario exponente del fútbol en nuestro país, para Odir Jacques Ferreira, más que merecido su reconocimiento como dedicado para el Clausura 2019.